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Bogotá impulsa bicicletas eléctricas para mejorar distribución y movilidad

Bogotá impulsa bicicletas eléctricas para mejorar distribución y movilidad

El auge de las bicicletas eléctricas transforma la movilidad en Bogotá

En las bulliciosas calles de Bogotá, un fenómeno inédito está rescatando la movilidad urbana, especialmente para la comunidad de migrantes venezolanoss. Desde tres años, se observa un creciente uso de bicicletas eléctricas, que ya son parte fundamental del paisaje de la capital colombiana.

El incremento en el uso de estas bicicletas se atribuye a la empresa Guajira, fundada por el neoyorquino James Downer. Con un enfoque en la sostenibilidad y el empleo para migrantes, su proyecto ha proporcionado a muchos venezolanos, que desempeñan labores como mensajeros, una herramienta vital para mejorar su calidad de vida. Estas bicicletas, equipadas con motores eléctricos y baterías, permiten recorrer más de 100 kilómetros al día con menos esfuerzo, facilitando la movilidad en una de las ciudades más congestionadas de América Latina.

Downer, quien llegó a Colombia atraído por el fenómeno migratorio venezolano, ha fusionado su experiencia en tecnología y sostenibilidad para crear un modelo de negocio que empodera a los migrantes. "Hablé con muchos de ellos y decidí que había una oportunidad. Con el uso de bicicletas eléctricas, los mensajeros pueden duplicar sus ingresos y mejorar su calidad de vida", señala Downer.

Durante la pandemia, Downer fundó Guajira y Wheel, aprovecho la oportunidad de ofrecer créditos a migrantes que enfrentan desafíos para acceder a servicios financieros. "El acceso al crédito es un gran obstáculo para muchos migrantes; la falta de documentación y reputación de pago complica las cosas", explica Downer. Sin embargo, los registros de default de su empresa son alentadores, situándose en solo un 4%, comparado con el 8.5% en el sector microcrédito colombiano.

Guajira no solamente ha visto un crecimiento en su base de clientes, sino que también contribuye a la generación de ingresos significativos. Con más de 4,000 personas beneficiadas en los últimos tres años, la empresa ha generado más de $10 millones en ingresos adicionales para los mensajeros. "No estoy en este negocio solo por razones ambientales, sino porque es financieramente viable", añade Downer.

Con el inicio de la producción de bicicletas eléctricas, Guajira ha permitido que ingenieros y trabajadores venezolanos se integren a la industria. Pedro Granados, un ingeniero mecánico que se unió al equipo de Downer, ha sido fundamental en el proceso de diseño y producción de las bicicletas, garantizando que satisfagan las necesidades de los mensajeros. "Hemos desarrollado un modelo que cumple con las exigencias del clima y el terreno de Bogotá", recalca Granados.

Experiencias de migrantes como Idalmis Montoya, que ha podido incrementar sus ingresos en un 50%, reflejan el impacto positivo del proyecto en la comunidad. La movilidad más eficiente ha permitido a Montoya trabajar con restaurantes que priorizan el uso de bicicletas eléctricas, mostrando así cómo un cambio técnico puede influir en vidas cotidianas. "No he gastado más en gasolina y ahora puedo moverme entre mi casa y el trabajo de manera fácil", cuenta Montoya.

A pesar de los éxitos logrados, Bogotá aún enfrenta retos en cuanto a la movilidad sostenible. El uso de ciclomotores, considerados contaminantes y menos eficientes, sigue siendo un obstáculo. A pesar de las regulaciones en su contra, miles de ellos aún circulan por las calles. Sin embargo, Downer es optimista ante el futuro: "Hay alrededor de 100,000 ciclomotores en Colombia, pero nuestra meta es producir diez millones de vehículos sostenibles en la próxima década".

La visión de Downer va más allá de Bogotá; su meta es extender el modelo de negocio a otros países de Latinoamérica, donde la movilidad eléctrica puede ser no solo sostenible, sino también una vía de inclusión social. "La población migrante ha abierto los ojos a las necesidades y oportunidades en la movilidad eléctrica. Esto puede cambiar vidas", concluye Downer.

Mientras tanto, los mensajeros en Bogotá no solo están adoptando nuevas bicicletas eléctricas, sino que también están transformando su imagen y autoestima. Como señala Downer, "la bicicleta eléctrica no es solo un medio de transporte, es un símbolo de orgullo para muchos trabajadores". Así, el fenómeno de las bicicletas eléctricas no solo está cambiando la movilidad en Bogotá, sino también la vida de quienes las usan.

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